Crítica: Paraíso: Amor



Paraíso: Amor (Ulrich Seidl, 2013)
El paraíso sombrío




Sinopsis
Teresa (Margarethe Tiesel), una austríaca de cincuenta años y madre de una chica adolescente, decide irse de vacaciones a un paraíso exótico. Su destino es Kenia y en él desea encontrar el amor pero en vez de ello se convierte en una “sugar mama”. Este término es empleado en Kenia para las europeas que, a cambio de un poco de amor, mantienen a jovencitos africanos. Pronto se dará cuenta de que se ha convertido en una pieza más dentro del negocio de la carne: el amor ya no existe, es un producto que se compra y se vende.La película es la primera de una trilogía que Ulrich Seidl que retrata tres mujeres de la misma familia a través de sus vacaciones. Teresa, en Paraíso: Amor, opta por buscar el amor a través del turismo sexual, anhelando encontrar algo de felicidad. En las dos siguientes entregas de la trilogía (Paraíso: Fe y Paraíso: Esperanza), Seild abordará la historia de dos mujeres distintas pero en el fondo el relato es el mismo; la búsqueda de la felicidad.

Crítica
Es tuyo, todo tuyo. De la cabeza hasta el rabo.

Paraíso: Amor afronta un tema crudo pero a la vez real, convirtiendo las playas de Kenya en un infierno de compra y venta. Incomoda al espectador visualmente pero a su vez, su historia es aún más incómoda. Empieza con grandes dosis de humor, que tratan de quitar peso a la historia pero se va convirtiendo en un filme sombrío. El turismo sexual por parte de mujeres no aparece representado como algo sucio, al menos en un principio, si no como una dulce búsqueda de afecto. Teresa aparece en un inicio inocente y juguetona frente a los jovencitos africanos pero poco a poco acabará por comportarse con ellos de forma mecánica. Siedl aborda muchos temas incómodos para el ojo del espectador (el sexo entre una mujer madura y un chico joven, la diferencia de poder según el color de la piel o como se pasa de explotador a explotado) pero tal vez no es capaz de profundizar en muchos de ellos.

Técnicamente, la película pasa del documental a composiciones extremadamente elaboradas, es impecable. Con influencias compositivas tanto de Fassbinder (robando intimidades) o de cuadros de Rubens, Seidl destaca por la filmación de desnudos. La naturalidad con la que el desnudo masculino aparece, tan incómodo para el espectador, así como el cuerpo de Teresa, alejada de los cánones de belleza. Mientras que el de los jovencitos aparece muy naturalizado, el de Teresa se encuentra dulcificado, devolviéndole la belleza que tiene, que el propio personaje ha olvidado y trata de recuperar a través de los jovencitos africanos.

Paraíso: Amor, es una película incómoda pero esto no tiene por qué ser algo malo. Confronta al espectador con muchas realidades que no está acostumbrado a ver en una pantalla. La soledad del personaje de Teresa y su desesperada búsqueda de amor-felicidad son el núcleo central de la película. Destaca la interpretación de Margerethe Tiesel, en la piel de Teresa, representando el viaje emocional de la mujer austriaca. El personaje pasa de la ilusión a la decepción. Ni siquiera en el paraíso se puede encontrar la felicidad.

No saldréis del cine contentos, no es una película para eso. Es una película real y por eso es incómoda pero la recomiendo a los amantes del cine independiente y a los que siempre les gustó los melodramas de Douglas Sirk o de Fassbinder. Os gustará. En las dos siguientes entregas de la trilogía, Siedl buscará la felicidad a través de la fe. Y la tercera mujer perderá su inocencia en un vasto campamento de pérdida de peso. A ver cómo sale.


Nota: 9/10

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