Crítica: La Mirada del Amor



La mirada del amor (Arie Posin, 2013)

El peso del muerto



Sinopsis

Cinco años después de perder al amor de su vida, Nikki (Annette Bening) se enamora a primera vista de un profesor de pintura, Tom (Ed Harris), que es físicamente idéntico a su difunto marido. Tom se convierte entonces en el amor perfecto para Nikki sin que éste sepa el parecido que guarda con su primer marido. 

Crítica
Tú dices que quieres a tu marido, pero está muerto y yo estoy aquí

Es curioso como el peso de la muerte se repite una y otra vez dentro de la historia del cine. La mirada del amor se plantea como una mezcla entre Vértigo (Alfred Hitchcock, 1958) y una película de la Coixet pasada por un filtro americano. Con un toque algo más tierno que en la obra maestra de Hitchcock, Nikki querrá recomponer todos los recuerdos y momentos que vivió con su marido a través de Tom. Le vestirá como vestía este, le llevará a los restaurantes a los que iba con él e incluso al lugar en donde éste se mató. Con el estigma del muerto a sus espaldas, Nikki invierte un orden que cinematográficamente estaba muy marcado. Es él normalmente quien se vuelve loco cuando es ella la que muere. En la Historia del Cine hay cantidad de ejemplos de ésto: Viridiana (Luis Buñuel, 1961) o Rebecca (Alfred Hitchcock, 1940) pero son muchos menos los casos en los que la mujer es la que pierde la cabeza a causa de la muerte de su marido aunque sean mucho menos numerosos. 

Como tema la película en sí parece interesante pero el desarrollo de la misma se me hizo pesado y un poco repetitivo. Es una película obsesiva, como ocurre en Vértigo pero esa obsesión no pasa por el espectador como en la película del 58, de una forma angustiosa, sino que trata de endulzar y justificar la actitud de Nikki en su dolor. Un dolor que hace que la película no acabe de avanzar pese a las dos grandes actuaciones de Ed Harris y Annette Bening ya que ellos están fantásticos. Sobretodo ella. Pero el ritmo de la película apaga el dramatismo de la misma, como ocurre con algunas de las películas de Isabel Coixet. Planteada como un gran melodrama no acaba de serlo y te deja una sensación de empalago en la boca. Demasiado romanticismo para una historia tan demente.

Técnicamente muy fina, con planos muy estudiados. Posin busca imágenes delicadas que estén acorde con los sentimientos de los personajes que, pese a su madurez, son frágiles y delicados ya que ambos han sufrido bastante.  Con filtros que enfrían la imagen buscan esta delicadeza visual pero en algunos puntos (como cuando están en México) congela demasiado el paisaje haciendo que la calidez del clima mexicano pase del todo desapercibido y se pierdan algunos detalles. Este tipo de imagen me recuerda de nuevo a la filmografía de Isabel Coixet que hay veces que también congela demasiado la imagen y hace que esta pierda su fuerza. 

Con un secundario de lujo, Robin Williams, La mirada del amor plantea una interesante cuestión: ¿Qué pasa con la viuda? ¿Se puede ella también volver loca? Y la respuesta a ella es un sí, pero un sí diferente a lo que la obsesión masculina con la muerta en el cine nos tiene acostumbrados. Obsesiva sí, pero también dulce y entrañable. Tal vez el problema es que tratan de justificarla demasiado y no es tan necesaria esta justificación. Su marido está muerto, es normal que se vuelva loca. 

Nota: 6/10

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