Crítica: Todos queremos lo mejor para ella



Todos queremos lo mejor para ella (Mar Coll, 2013)

Construyendo una identidad



Sinopsis:

Geni (Nora Navas) es una mujer madura que, después de haber sufrido un accidente de coche se encuentra preparada para recuperar su vida donde la dejó. o eso es lo que cree su familia. Tras reencontrarse con su amiga de la infancia, Mariona (Valeria Bertucelli), su vida anterior deja de interesarle y desea cada vez más huir de un ambiente en el que se siente controlada. Con un marido que ya no le quiere, Dani (Pau Durà) pero que se siente culpable y por a ello se mantiene a su lado. Y con dos hermanas; Gloria (Clara Segura) y Raquel (Àgata Roca), la primera que la controla y la segunda que la respalda siente que de la identidad que éstos proyectan ya no queda nada y que la identidad infantil que Mariona recuerda de ella es la que mejor se ajusta a su situación. Por ello, la única solución es huir...

Crítica
¿Quién puede querer que la vida vuelva a ser como antes? Si justamente lo lindo de la vida es que es imprevisible, nunca sabes lo que va a pasar.

Mar Coll lo tuvo complicado a la hora de abordar su segunda película tras la resaca de Tres días en la familia con la que ganó el Goya a la mejor dirección novel. Por ello, esta historia también surgió de la propia presión que el éxito de su ópera prima trajo. En Todos queremos lo mejor para ella vuelve a afrontar temas familiares y como el rebelde se enfrenta a estos temas. Pero más que esto, es una película entorno a la identidad. Se pregunta si ésta la creamos nosotros o está construida por nuestro propio entorno. Es una película real, que habla de las emociones humanas en un marco real de la burguesía catalana. Todos presionan al personaje principal para que vuelva a su vida pero la vida que ella había construido se fue en propio accidente de coche. 

Técnicamente, Mar Coll vuelve a poner en escena sus influencias francesas. Con detalles muy personales, como la inexistencia de planos cortos, esta joven creadora se establece con su propia identidad creativa. Trabajando siempre con actores de renombre dentro del panorama nacional, el trabajo con éstos queda reflejado en su interpretación. Las secuelas del accidente que sufre Geni como la cojera o los problemas de habla debido al traumatismo quedan tan naturales en la actuación de Nora Navas que no me queda otra que quitarme el sombrero. 

Pese al dramatismo de la historia, Coll siempre busca lo cómico en lo absurdo de la realidad. Geni aunque tenga cuarenta años no es más que una niña que no entiende el mundo que le rodea. Más que no entenderlo, lo ve de una manera diferente y ello da ciertos puntos cómicos a una historia que de entrada parece digna de un gran drama. Geni trata de seguir adelante y en su encuentro con la infancia, que representa Mariona vuelve a la rebeldía de la adolescencia y con ella se enfrenta a la identidad que le intentan imponer intentando crearse una nueva. Todo esto en un marco en el que todo se desmorona pero se mantiene intacto a base de las apariencias. 

Leí por ahí que era una película en la que no pasaba nada. Que era una película muy lenta. Pero a mi parecer es una película que habla del mundo real, en la que "no pasa nada" quiere decir que pasan muchas cosas. Con unos personajes tan poco definidos en pantalla, cada espectador se queda con una historia única que no podrá compartir con el espectador de la butaca de al lado. Todos queremos lo mejor para ella busca al espectador inteligente, al que participa activamente con la película. Por ello, Mar Coll abre de nuevo la puerta al espectador a interpretar su propia película a partir de las pistas que aparecen en ésta. Pero no quiere obligarte a pensar algo predeterminado.

Nota: 9/10

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