Crítica "El gran hotel Budapest"



Disfrutarán de su estancia



Sinopsis:


Gustave H. (Ralph Fiennes), el conserje de un lujoso hotel europeo, conoce a Zero Moustafa (Tony Revolori), un joven botones del hotel, quien se convertirá en su amigo y protegido. Ambos se enfrentarán a la alocada historia del robo de una pintura de gran valor y la lucha por la herencia de una anciana millonaria, todo en la ficticia república de Zubrowka en el periodo de entreguerras.


Crítica:


Una historia de contar historias, esto es lo que el director de Moonrise Kingdom (2012) nos ofrece en su nueva película El gran hotel Budapest. Basada en los escritos del novelista Stefan Zweig, Wes Anderson nos demuestra nuevamente que su mirada es una de las más originales dentro del panorama cinematográfico actual. La melancolía por el tiempo pasado se convierte en el tema central de esta película, llena de tristeza y ternura, pero que al mismo tiempo es una comedia trepidante.

La película transcurre en tres tiempos, el actual, en el que un escritor nos comienza a relatar su libro. De ahí, nos trasladamos a los años 60, donde un hombre (Murray Abraham) le cuenta su vida un escritor (Jude Law) en el comedor de un hotel que ha vivido tiempos mejores. La historia que escuchamos, es la de la ficticia república de Zubrowka, donde se encuentra El Gran hotel Budapest. Esta es la excusa arquitectónica que sirve para contar la la vida del conserje, Gustave H. (Ralph Fiennes) acusado de asesinato, que junto com botones del hotel Zero Moustafa (Tony Revolori), huirán por algo parecido a Europa central en el periodo de entreguerras.

Esta muñeca rusa de historias, donde siempre hay una pequeña historia dentro de otra ,no permite al espectador separar su mirada de la pantalla por temor a perderse alguno de los múltiples detalles que aparecen en cada plano. La película tiene una esmerada puesta en escena, donde la iluminación, los encuadres y la escenografía están tratados hasta en el mínimo detalle con sumo cuidado y perfeccionismo. Aparecen a la vez paisajes naturales con maquetas, secuencias animadas con actores de carne y hueso, múltiples referencias cinematográficas : Hitchcock, La gran evasión ,Tintín... Todo ello para dejar extasiado al espectador con un ritmo rapidísimo, donde predomina el uso del plano fijo vertical en espacios ultraornamentados, todo en colores pastel azules y rosas, que nos trasladan a este mundo fantástico. Desternillante, triste y melancólica, la nueva película de Wes Anderson es algo que ningún amante del cine puede perderse.


Puntuación “El Gran hotel Budapest” 9/10