Dom Hemingway " critica"





Dom Hemingway



SINOPSIS:


Tras pasar 12 años en prisión, Dom Hemingway (Jude Law) un habilidoso ladrón de cajas fuertes con ataques incontrolables de ira, decide recuperar el dinero que le debe el mafioso Mr. Fontaine (Demián Bichir), así como recuperar el cariño perdido de su hija (Emilia Clarke).


CRÍTICA:

La pantalla comienza teñida de rojo, vemos a Jude Law en un plano medio corto mirando directamente a cámara, mientras nos hace un monólogo acerca de las bondades de su pene. Así es como comienza Dom Hemingway la última película de Richard Shepard conocido por The Matador y por ser uno de los directores de la serie de HBO Girls.

Últimamente las pantallas de cine están repletas de perdedores ( A propósito de Llewyn Davis, Joen y Ethan Cohen) y de vividores sin límite ( El lobo de Wall Street, Scorsese), personajes que no buscan la redención, ni la encuentran, apasionantes, atrayentes y diferentes. Dom Hemingway es aparentemente este tipo de película, todo el peso recae en este caso sobre Jude Law, sería un planeta sobre el cual orbitan el resto de los personajes. Una historia tan inspirada en otras que se nota que no es auténtica, plenamente dedicada al lucimiento de su actor principal, que por cierto está muy convincente.

Y hasta ahí lo mejor del film, la trama no es nueva y la forma que tiene de resolverse aún menos, además el guión tiene tantos altibajos y está tan saturado como la película en sí. Hay escenas casi brillantes, toques de un humor negrísimo comparable a Martin MacDonagh o al propio Tarantino, pero todo ello desperdiciado para convertirse en la típica historia del perdedor en busca de redención. En una historia llena de drogas, violencia y mujeres que son propiedades a comprar, recuperar o putas, y donde el personaje principal muestra unos rasgos psicopáticos tan evidentes como cargantes.

Estéticamente ultra cuidada, desde el propio vestuario hasta los inquietantes retratos de Jill Greenberg o las esculturas de Dan Flavin, llegando casi a rozar el videoclip dándole un toque a lo Guy Ritchie.

Sin duda, nunca habíamos visto a Jude Law hacer tanto para conseguir tan poco, y es que incluso engordó trece quilos para encarnar a un personaje, que es evidente que el actor disfrutó mucho más interpretándolo que el espectador viéndolo.


Puntuación: 5/10