LIBRANOS del mal crítica

“Líbranos del Mal”, de Scott Derrickson (2014)

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Por Ricky Boned

Tras el éxito de El exorcismo de Emily Rose (2005) y de la aterradora Sinister (2012), Scott Derrickson nos trae ahora la decepcionante y anodina cinta Líbranos del mal sobre posesiones y exorcismos, que lamentablemente queda muy lejos de sus predecesoras y que, muy a mi pesar, no deja de ser un intento fallido de innovar en un género que difícilmente parece dar más de sí.

La historia narra las andanzas de Ralph Sarchie (Eric Bana) un agente de las fuerzas especiales de Nueva York perturbado por un oscuro secreto del pasado, que junto a su simpático compañero (Joel McHale ), se dedica a investigar una serie de oscuros sucesos que parecen guardar relación con posesiones demoníacas. Para ello cuentan además con la ayuda de un apuesto y atlético sacerdote (Edgar Ramírez) ex drogadicto, fumador y alcohólico, experto en exorcismos.

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Como no podía ser de otra manera la película se basa en una historia real. En este caso del policía neoyorquino Ralph Sarchie (en la foto junto a Bana), que afirmó haber participado en innumerables exorcismos, motivo por el cual en 1999 llegó a ocupar la portada del diario The Post.

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Más que olvidables son los papeles del australiano Eric Bana (Troya ‘04, Hulk03) y el venezolano Edgar Rodriguez (Domino ’05, El ultimátum de Bourne ’07 Ira de Titanes ‘12), ambos consolidados y conocidos actores, que con este trabajo no parece que vayan a conseguir darle un nuevo impulso a sus carreras.  Por su parte, Joel McHale, actor, comediante y presentador estadounidense, le da un alivio cómico a la película y ayuda a digerir tal extraña mezcla de ideas.

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A pesar de venderse como un filme de terror, se trata de un auténtico quiero y no puedo que mezcla sin demasiado éxito, acción, thriller, slasher, fenómenos paranormales, drama y terror en general. Los evidentes esfuerzos por destacar y conmocionar acaban desterrando a la película a un limbo temático que nos deja algo desconcertados, confusos y bastante indiferentes.

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Hay que reconocerle y agradecerle a Derrickson su capacidad de introducir en sus producciones momentos de auténtica angustia e imágenes de lo más impactantes que sobresaltan al espectador y arrancan algún grito a los más impresionables, pero Líbranos del mal se queda en eso, en pequeñas pinceladas de una historia a la que parece que se podía haber sacado mucho más partido.

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Si bien arranca con fuerza, la historia se va complicando innecesariamente y se pierde en un sinsentido de idas y venidas, seguramente para rellenar las dos horas de duración que perfectamente podían haberse recortado, para finalmente acabar resolviéndose de forma simplona, predecible y poco original.

La diferencia entre Líbranos del Mal y el Exorcismo de Emily Rose, a pesar de haberse intentado utilizar una misma fórmula, es que esta última a pesar de no ser una cinta de terror al uso al menos sabe mantener la tensión de forma coherente, su hilo argumental es fluido  y el desenlace es agradecido para los que esperan algo de terror tradicional. Lo mismo sucede con Sinister donde a pesar de lo grotesco y oscuro de la historia, su desarrollo y composición la hacen verosímil (sin olvidar la siempre sólida actuación de Ethan Hawke), lo que marca la diferencia entre ver una película y aterrorizarse hasta la médula con ella.

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En resumen, un filme que aglutina los clichés habidos y por haber, que no se recordará como una de las grandes del género y mucho menos de su director, que demuestra que el sello Jerry Bruckheimer (El llanero solitario, Piratas del Caribe, CSI, Coyote Ugly, Armageddon, Top Gun, Flash Dance, Días de Trueno, American Gigolo y un largo etcétera) no es garantía de calidad, pero que en definitiva se salva gracias a alguna de sus escenas marca de la casa Derrickson. En general un “pasa ratos” que no me hubiera importado ver en DVD.

Empieza a ser una obviedad que 2014 no vaya a ser el año del cine de terror.


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