Crítica Coherence




CONÓCETE A TI MISMO





Sinopsis:

Ocho amigos se reúnen para cenar en casa de uno de ellos, mientras que un cometa se aproxima a la tierra. Las risas y anécdotas se sucederán hasta que se cortan las comunicaciones y se va la luz de todo el vecindario exceptuando una única casa.



Crítica:

James Ward Byrkit debuta con su primera película cosechado éxitos como el de mejor guión en el festival de Sitges de 2013. Rodada con cámara en mano, con una sucesión de fundidos en negro y escenas temblorosas más típico del cine indie que del cine de terror o ciencia ficción, vemos una típica reunión de amigos que acaba convirtiéndose en un escenario de pesadilla.

Coherence es una película capaz de explicar el experimento del gato de Shrödinger al público, que se queda tan perplejo frente a la explicación de la decoherencia cuántica como sus propios personajes. Juegos metafóricos y referentes a vidas paralelas como se hace con Nicholas Brendon (Buffy cazavampiros) como actor dentro y fuera del film, y los comentarios de los personajes tras su escaso éxito después de su aparición durante años en una de las series adolescentes más populares de Estados Unidos.

Una inteligente propuesta que recuerda en puntos a El ángel exterminador (Buñuel, 1962) donde vemos a los personajes atrapados en un único escenario presos de una fuerza invisible, o a Celebration (Vinterberg, 1998) donde una reunión en principio festiva acaba por revelar datos inquietantes que harán que nada sea igual entre los asistentes. Byrkit se mueve en paradojas temporales, universos coexistentes y el tema del doble. El doble de uno mismo, tantas veces tratado en el cine, que en este caso es menos metafórico y más real, y que lleva a los personajes a límites insospechados de autodestrucción. Un juego de que podría haber pasado si en una situación determinada hubiera tomado otro camino, un juego de autocomprensión, ¿que me haría a mi mismo para sobrevivir? ¿cuales son los límites del ser humano?




Puntuación: 7/10




Belén Martínez Gil