“The Maze Runner”, de Wess Ball CRÍTICA


Por Patricia Zapico López

 

Un oscuro ascensor asciende a toda velocidad, en su interior, un joven espera que cese ese corto viaje. De pronto, todo se para y las puertas se abren. Thomas (Dylan O’Brien) mira absorto a su alrededor y se da cuenta de que un grupo de jóvenes le observa con nerviosismo. ¿Dónde está? ¿Quiénes son? Y lo más importante, ¿quién es él?

Así comienza la nueva película del director Wes Ball, quien vuelve a centrarse en el mundo de la ciencia ficción para desarrollar la nueva historia que nació de entre las páginas de la homónima novela de James Dashner. De nuevo nos encontramos ante el fenómeno best-seller que está azotando a Hollywood en los últimos años. Si bien ocurrió con la saga de Harry Potter oCrepúsculo en el pasado, también lo ha hecho con Los juegos del hambre, películas con la que más relación guarda “El corredor del laberinto”.

Aparentemente bebiendo de El señor de las moscas y de Alien: el octavo pasajero; la película de Ball cuenta la historia de un grupo de muchachos, desconocedores de sus identidades, que viven en comunidad dentro de una parcela de bosque llamada el Claro. La peculiaridad de todo esto reside en un enorme cambiante laberinto que les retiene entre cuatro paredes. Todas las mañanas el laberinto abre sus puertas, para que los jóvenes dotados de rapidez –loscorredores-, busquen una salida entre los férreos caminos. Pero cuando cae la noche estas puertas se cierran de nuevo y por su bien, todos deberán volver al Claro, ya que nadie ha conseguido superar una noche en el tenebroso laberinto. “Corre si quieres sobrevivir”, éste es el eje central.

Foto cartel oficial

Sin ánimo de centrarse de forma individual en la psicología de los personajes, Ball nos muestra el sentimiento de hermandad y fraternidad entre el grupo de los jóvenes. Con normas establecidas desde hace años, se niegan a que alguien intente romperlas. Será Thomas, el que traerá la curiosidad y con ella los problemas. Es interesante observar como el protagonista se debate entre la búsqueda de su identidad personal y de su papel dentro de la comunidad. Nada más lejos de lo que cualquier adolescente intenta encontrar para sí.

Lejos de convertirse en una típica novela juvenil, huye de los convencionalismos y de la popular historia de amor subyacente. A priori podemos llegar a intuirla, con la introducción al film de la joven (Patricia Clarkson) cuyo único recuerdo es Thomas; pero la supervivencia es el único objetivo y por lo tanto la preocupación final.

Por lo demás, “El corredor del laberinto” presume de efectos visuales y de la mayor rapidez posible, teniendo en cuenta que se trata de una adaptación literaria; es decir, tendremos que esperar para saber más. Unas acertadas actuaciones, pero demasiadas incógnitas. Y cuando quiero decir demasiadas, es demasiadas. Ball hace que nos sintamos como el propio Thomas: totalmente desconcertados. Bien es verdad que es una primera parte y que el final está abierto; pero aun así, empiezas la película más o menos como la acabas. Es un film bastante correcto, pero –a mi gusto- carente de una pizca de información.

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Lucha, intelecto, fuerza y unión son los ingredientes de una trama donde una vez más, vemos como el hombre vive bajo el yugo de la revolución tecnológica en un final que se concibe como post-apocalíptico. Veamos como continúa la saga y que no termine siendo víctima de la supresión de la calidad, por los “taquillazos”.