“Creed”, de Ryan Coogler


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Por Javier Ruiz del Pozo
Séptima película de la saga Rocky…
Si me preguntasen qué pienso sobre esta saga diría que le tengo un especial cariño, aunque no a todas las películas que la componen. Para los que crecimos viendo estas películas es inevitable no sentir algo especial por el personaje de Rocky Balboa, el Potro Italiano. Por su historia personal de superación, por su banda sonora, por esa escena subiendo las escaleras que llevan al Museo de Arte de Filadelfia  -bautizadas ya como Rocky Steps-
Nos encontramos ante una reinvención de la saga, que ya comenzó en 2006 cuando se estrenó “Rocky Balboa (Rocky VI)”, escrita y dirigida por Silvester Stallone. Ryan Coogler es quien se ha encargado ahora de firmar el guión y dirigir “Creed”. Director nobel que ya dirigió y escribió en 2013 “Fruitvale Station”, realizando un trabajo bastante interesante sobre los sucesos que tuvieron lugar en la nochevieja de 2008 en Oakland, California.
Coogler recupera y aprovecha de buena manera un elemento de la historia de Rocky: la relación entre Rocky Balboa y Apollo Creed, aquel que durante las cuatro primeras películas pasó de ser su enemigo acérrimo a amigo y, por último, a entrenador.
La historia nos presenta a Adonis Johnson –Michael B. Jordan-, hijo de Apollo Creed, del cual reniega y nunca llegó a conocer. Adonis lleva el pelear en la sangre, por lo que pondrá rumbo a Filadelfia en busca de Rocky –Sylvester Stallone-, gerente de su propio restaurante y alejado del mundo del boxeo desde hace años. Quiere que él le entrene, quiere dedicarse en cuerpo y alma al boxeo, y peleará por ello.
FOTO 1 Creed
Técnicamente Ryan Coogler realiza el filme de un modo que no flaquea. Es cercano y humilde en las formas, pero muy efectivo a la vez –hay que destacar el plano secuencia a mitad de metraje-. Sin embargo, irremediablemente, cae sobre nosotros una sensación de que ya hemos visto esto antes, de que hay momentos en que quizás esté algo vacía, falta algo en la historia que termine de seducir.
De sobra es sabido que si hay algo que destaque a las películas de Rocky es la similitud en su estructura, en sus formas, en los tipos de personajes… Y esto es algo que, a mayor o menor nivel, comparten prácticamente todas las cintas de la saga, incluida “Creed”. Pero a pesar de esto, hay algo en esta historia que nos atrae y nos merece mucho más la pena que todo ello. Y esto es lo que nos atañe…
El peso de la película cae prácticamente sobre los dos protagonistas. Las interpretaciones, que refuerzan la historia en gran medida, brillan por sí mismas. Michale B. Jordan se defiende bastante bien –parece que el papel estuviera escrito para él- y Stallone ha hecho la mejor interpretación de su carrera. Ya ha recibido un Globo de Oro y una nominación al Óscar por ello. Merecido homenaje. Al fin y al cabo y en todos los sentidos, la historia de Rocky Balboa es la historia de Sylvester Stallone.
FOTO 2 Creed
Conforme avanza la cinta, descubrimos que es la película en la que Rocky tiene más carga emocional de todas. Y es inevitable que no conectemos. Sabemos todo de él. Lo hemos visto crecer en los barrios de Filadelfia, desde que era un matón de poca monta hasta que se convirtió en una estrella mediática del deporte. Lo sabemos todo de él, de su familia, de lo que ha luchado durante toda su vida. Lo hemos vivido con él. Funciona como un claro homenaje a Rocky y a todo lo que le ha envuelto, y Apollo Creed recibe también su buen trozo del pastel.
En “Creed” consiguen cerrar uno de los personajes más conocidos y queridos del público. Cierran una vida,  le dan sentido a todo, y respiramos aliviados sintiendo que terminamos de conocerlo.
Coogler – que recupera las formas de Rocky Balboa (Rocky VI)-   ha sabido aprovechar la estela que ha dejado la saga. Ha sabido qué contarnos y cómo, creando una película con cuerpo,  alma, y corazón. Es puro corazón.

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