CRITICA“Calle Cloverfield 10″, de Dan Trachtenberg






Por Ricky Boned

Con su debut en el largometraje, Dan Trachtenberg nos sacude con esta deliciosa bomba de emociones, inquietante y profundamente asfixiante, a caballo entre el thriller, la intriga, el suspense y el terror.





Pero lo cierto es que 10 Cloverfield Lane va mucho más allá de etiquetas y tratar de encasillarla en géneros preconcebidos no haría más que estropearla. De hecho durante toda la promoción se mantuvo celosamente el secretismo para no desvelar más allá de lo estrictamente necesario (lo que es de agradecer ya que en muchas ocasiones el propio tráiler es el mayor spoiler). Sugerimos por tanto a todos los que se animen a verla que simplemente se dejen llevar por el divertido juego de sensaciones que consigue el director norteamericano, desconcertándonos una y otra vez con las idas y venidas argumentales y llevándonos malintencionadamente a creer que nada es lo que parece, ¿o sí?



El film narra como la joven Michelle (Mary Elizabeth Winstead), tratando de huir de una vida anterior, sufre un aparatoso accidente y al despertar se encuentra encerrada en un búnker bajo tierra junto a un extraño captor, Howard (John Goodman). Este enigmático personaje afirma que algo terrible ha ocurrido en el exterior y no pueden salir si quieren seguir con vida. Allí conocerá también a Emmet (John Gallagher, Jr.), otro joven en sus mismas circunstancias.



De inicio Calle Cloverfield 10 podría parecer otra de esas películas claustrofóbicas en las que una atemorizada joven lucha por escapar de su jaula y de su maléfico captor. Pero rápidamente Trachtenberg nos invita a poner en duda esta suposición cuando se plantea la posibilidad de que el aparente secuestrador, sea en realidad un excéntrico héroe que ha salvado a nuestra desvalida protagonista de una muerte segura. Y cuando crees que por fin te acomodas en un hilo argumental aceptable y algo previsible, inesperadamente vuelven las mismas dudas por los nuevos y chocantes acontecimientos. ¿Qué hay realmente ahí fuera? ¿De qué la han salvado? Pero.. ¿La han salvado de algo? ¿O todo forma parte de la siempre retorcida y enfermiza imaginación?



El film consigue una trepidante sensación de angustia por saber que el terror acecha desde el exterior y que sólo escondidos a varios metros bajo tierra podrán sobrevivir. Aunque el verdadero terror aflora por el viejo temor a lo desconocido ya que es nuestra imaginación la que da forma a nuestros peores miedos y crea los monstruos más horripilantes. La devastación mundial, holocausto nuclear, zombis, ataques terroristas, invasiones, guerras bacteriológicas, armas de destrucción masiva. Todo es posible. Lo único cierto es que no se puede salir y ya nadie lo duda ¿o sólo nos han convencido de ello?


Pero que nadie se quede con la idea de que esta será la típica película que juega con nosotros para finalmente dejarnos con tantas incógnitas que cada espectador se ve forzado a buscar su propio desenlace. Después de abofetearnos una y otra vez y de alcanzar ritmos frenéticos, se dará respuesta a todas nuestras preguntas y aún y así, nos proporcionará material suficiente como para darle vueltas a la cabeza durante un buen rato.

Y por si quedaba alguna duda, diremos que detrás de esta producción está Bad Robot, propiedad del neoyorkino J.J. Abrams, que además de haber dirigido películas como Star Trek (2008 y 2013), Super 8 (2011) o Star Wars VII – El Despertar de la Fuerza, es popularmente conocido por ser co creador de la serie Lost. Por tanto, es obvio que la vuelta de tuerca está garantizada.



Nada despreciables tampoco las interpretaciones de los tres protagonistas a pesar de lo poco de lo que disponen y gracias a una narrativa dinámica y palpitante en un escenario más propio del teatro. Pasa esta vez inadvertido el escaso desarrollo de los personajes de los que se limitan a darnos superficiales pincelas (según las palabras del propio Director, su principal intención fue hacernos sentir la experiencia vital de los protagonistas más allá de la historia personal de cada uno de ellos). A destacar el trabajo de John Goodman al que por su semblante simpático y afable a más de uno le podría costar verle en un papel de estas características, pero sale airoso y con nota gracias a una transformación completa y francamente creíble respecto a los papeles a los que nos tenía acostumbrados.



Sin recursos de cámara excesivamente imaginativos, la clave del éxito radica en la sencillez y en los constantes giros o trampas que nos hacen disfrutar como en la mejor de las atracciones a pesar de caer en la exageración en algunos momentos.

En definitiva una creación original y bien construida que juega con el espectador y lo mantienen alerta, sin centrarse excesivamente en el sufrimiento de la protagonista (como cabría esperar) sino más bien en el miedo irracional apocalíptico y en el instinto innato de supervivencia.

Sobre la vinculación de Cloverfield Lane con otras películas, mejor lo dejamos para después de verla pero seguro que la historia ni empieza, ni termina aquí…

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